Archivo de la etiqueta: museo reina sofia

La ilusión óptica de Erlich en el Reina Sofía

El Centro de Arte Reina Sofía presenta la instalación La Torre, obra del argentino Leandro Erlich (Buenos Aires, 1973), artista que goza de reconocimiento internacional. Se trata de trabajos que suelen romper la forma tradicional de exposición a la que el visitante está acostumbrado a ver. Así, en esta ocasión, se utiliza el patio de la Ampliación como espacio expositivo.

La muestra pertenece al programa Producciones, en el que artistas invitados por el Museo, realizan un proyecto específico para cada ocasión.

Erlich ha construido una torre de once metros producida específicamente para el Museo Reina Sofía. Se trata de un edificio, -cuyo exterior simula un bloque de pisos y su interior está decorado como el pasillo de un edificio de apartamentos- que funciona como un enorme periscopio.

Un juego de espejos incita al espectador, situado en la parte baja, a ver lo que está sucediendo en la parte superior y viceversa. Las personas situadas en el interior de la instalación provocan la ilusión de estar suspendidos en el aire y parecen flotar a los ojos de los espectadores que miren desde fuera por las ventanas. Se crea así un interesante juego de perspectivas en el que el público ve y es visto a la vez, al tiempo que se produce la sensacion de desafiar la ley de la gravedad.

La Torre es uno de los ejemplos más arriesgado entre las instalaciones que viene realizando Erlich desde hace 15 años , en los que valiéndose de escenografías imaginarias , consigue confundir al público en instalaciones de aire escheranio: una piscina bajo cuyas aguas hay gente que nos observa (La pileta, 1999), una ventana o un charco que, como en La ventana indiscreta, nos muestra pequeños relatos de un edificio o calle inexistente. Trampas visuales, trucos ópticos como de otra época, donde el creador se vale de espejos y alteraciones de la perspectiva para provocar dudas (y en ocasiones mareos) en el espectador, que debe descubrir qué tiene ante sus ojos.

“Mis obras tienen algo de puesta en escena, donde el espectador es también actor. Participa en ellas guiado por el reconocimiento de un espacio que le resulta familiar”, nos explica el artista.

Los escenarios usados por Erlich son lugares cotidianos en los que apenas sucede nada, son aparentemente irrelevantes: un pasillo, un ascensor o las escaleras de un edificio. Uno de los fundamentos de la obra es el cuestionamiento de nuestra existencia así como la verdad empírica y, en definitiva, dudar de la veracidad existente en esa realidad cotidiana.

En una de sus últimas obras, Carrousel (2008), convierte un tiovivo en un apartamento con diferentes estancias: salón, cocina, cuarto de baño y comedor. La constante rotación del tiovivo introduce al espectador en la monotonía de sus vidas y en todos esos hábitos que se repiten continuamente. A pesar de esta vision pesimista que se le puede atribuir a esta obra, el trabajo de Erlich, revela la capacidad de sorprendernos que todos poseemos.

A partir de espejos,lentes, cristales, agua y otros objetos fácilmente detectables, el espectador vive momentos de ilusión en los que, lo que consideramos “normal”, es puesto en evidencia. De esta forma, su trabajo desconcierta y asombra al espectador al alterar de forma ingeniosa la percepción de sí mismo y la sociedad. Como en La Torre, en sus instalaciones el público no sólo interactúa con la obra, sino con los otros espectadores.